Cuatro artistas reflejarán su interior en las obras que presentarán en el Museo Regional de Tarapacá desde el 26 de septiembre.
La Porfía es una colectiva de artistas que crean desde la resistencia, el afecto y el territorio. Está integrada por María Inés Candia, Vania Caro Melo y la dupla de Juana Guerrero y Gabriela Alcayaga, quienes han convergido en la Región de Tarapacá para levantar un cuerpo de obra colaborativo, crítico y profundamente vinculado a sus experiencias como artistas, mujeres, madres, disidentes y trabajadoras.
El proyecto, que obtuvo el Fondart Nacional 2025 de la Línea Creación Artística del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es una propuesta que cuestiona el sistema de producción artística contemporáneo y dialoga con realidades urgentes: la precariedad laboral, los cuerpos disidentes y la persistencia creativa desde los márgenes. Todo esto a través de distintos lenguajes visuales como la performance, el video y la escultura.
Desde el territorio tarapaqueño
Para La Porfía, el territorio de Tarapacá es un cuerpo en sí mismo: vivo, afectado, contaminado, habitado por múltiples cuerpos que también resisten. Sus obras surgen desde esa observación y sensibilidad, y se articulan en torno a temáticas como la vejez, el fracaso, el maternar, la disidencia sexual y la lucha por una vida digna más allá del sistema capitalista.
Durante los meses que dura el proyecto, las artistas trabajarán en la creación de tres obras que confluyen en una exposición colectiva en el Museo Regional de Iquique a estrenarse a fines de septiembre, con activaciones performativas, espacios de mediación y una fuerte estrategia de vinculación con el público local y nacional.
Artistas que resisten
El foco de este proyecto artístico y su exposición es mostrar las reflexiones en torno al fracaso y la queja como ingredientes de creación, con la idea de cuestionar las propias prácticas y el ambiente artístico contemporáneo en Chile.
“Queremos compartir quienes somos como artistas, con la inquietud de incluir los hechos personales vistos como actos políticos, porque entendemos que lo íntimo también configura reflexiones que apuntan a lo colectivo”, comenta Vania Caro, agregando que “nos situamos desde la idea de un grupo que coopera entre sí para sostenernos como mujeres artistas en distintas circunstancias que llevan su práctica en un sistema que en ocasiones es agresivo”.
La Porfía no solo crea objetos: activa preguntas, sacude memorias, reclama espacios. Con este proyecto, propone un arte vivo, situado, que se pregunta cómo seguir creando desde el desgaste, el cansancio y la urgencia. Su porfía es persistir desde el afecto, dialogar desde el disenso y construir desde lo colectivo.