Los talleres del programa A Convivir se Aprende incorporan contenidos teóricos y ejercicios prácticos para que docentes, equipos de convivencia y asistentes de la educación puedan entregar una primera respuesta de apoyo emocional y reconocer cuándo es necesario recurrir a ayuda especializada.
– Frente a situaciones de crisis, conflictos, accidentes, hechos de violencia, pérdidas, emergencias u otros acontecimientos que pueden generar un alto impacto emocional, contar con herramientas para entregar una primera respuesta resulta fundamental en las comunidades educativas. Por ello, el programa A Convivir se Aprende (ACSA) Tarapacá, que impulsa el Ministerio de Educación e implementa la Universidad de Tarapacá (UTA), incorpora los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) en sus talleres, acercando estos conocimientos a quienes cumplen un rol cotidiano de acompañamiento dentro de los establecimientos educacionales.
Los Primeros Auxilios Psicológicos permiten brindar un apoyo inicial orientado a recuperar la seguridad, disminuir la activación emocional, identificar necesidades inmediatas y conectar a la persona con sus redes de apoyo, por lo que no buscan reemplazar una intervención psicoterapéutica ni una atención especializada.
En los talleres de ACSA, estos contenidos se abordan de manera teórica y práctica, utilizando situaciones simuladas, ejemplos vinculados a la vida escolar y ejercicios que permiten poner en práctica distintas formas de aproximarse a una persona que atraviesa un conflicto. La metodología busca que los participantes puedan reconocer, acercarse, escuchar, contener, orientar y conectar con ayuda, comprendiendo que la primera respuesta no requiere necesariamente conocimientos clínicos, sino disposición para acompañar de manera adecuada y segura.
“Los Primeros Auxilios Psicológicos nos permiten comprender que, frente a una situación de crisis, no siempre necesitamos intervenir desde lo psicoterapéutico, pero sí podemos ofrecer una primera respuesta. En nuestros talleres trabajamos estas herramientas desde situaciones concretas, para que los adultos puedan aprender a acercarse, escuchar sin juzgar, transmitir seguridad y reconocer cuándo una situación requiere otro tipo de apoyo.”, expresó Daniela Miranda, psicóloga especializada en vínculos tempranos y apegos, y coordinadora comunal de ACSA Tarapacá.
La profesional explica que, ante una situación como la de un estudiante que se encuentra llorando después de un conflicto puede convertirse en una oportunidad para aplicar estos principios. En lugar de cuestionar su conducta, la propuesta es primero reconocer su estado emocional y transmitir seguridad: “Veo que estás muy afectado. Estoy aquí contigo. Primero vamos a calmarnos y después vemos qué necesitas”.
De esta manera, ACSA busca que los contenidos abordados puedan traducirse en herramientas concretas para la convivencia educativa, entregando los recursos adecuados para responder de manera más segura ante situaciones de crisis y, al mismo tiempo, identificar aquellos casos que requieren una intervención.

