El ambiente en el salón principal estaba impregnado de una mezcla de nerviosismo y legítimo orgullo. Las miradas entre padres e hijos cruzaban complicidad: detrás de cada nota sobresaliente y de cada medalla deportiva obtenida, había un esfuerzo compartido en el hogar.
En una emotiva ceremonia organizada por el Departamento de Bienestar Social y Calidad de Vida de Gendarmería, un selecto grupo de 18 jóvenes, hijos e hijas de funcionarios y funcionarias de la institución, recibió el merecido reconocimiento a su constancia y talento.
El reloj marcaba la hora señalada, 15:05, cuando se dio inicio al acto que buscaba honrar el doble mérito de estos estudiantes, quienes han sabido destacar en sus respectivas disciplinas a pesar de las exigencias y sacrificios que muchas veces impone la vida de la familia penitenciaria.
La premiación no hizo distinciones de etapas; al contrario, celebró el ciclo completo del aprendizaje y el desarrollo integral. Uno a uno, fueron llamados al frente estudiantes de educación básica, media y universitaria, junto a destacados exponentes del ámbito deportivo.
Para los más pequeños de básica, el estímulo significó un impulso gigante para seguir devorando libros; para los universitarios, una validación al desgaste de las noches de estudio; y para los atletas, el aplauso a las madrugadas de entrenamiento.
«Ver el logro de mi hija reflejado hoy aquí me hace sentir que cada turno largo y cada sacrificio valió la pena. Este apoyo institucional es un bálsamo para nosotros como familia», comentó emocionada la cabo primero, Andrea Orellana, una de las funcionarias asistentes mientras sostenía el galardón de su hija.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la intervención de la directora regional, Coronel Nélida Troncoso, quien se dio el tiempo de felicitar personalmente a cada uno de los 18 galardonados, entregándoles un afectuoso saludo y el respectivo estímulo.
Durante su discurso, la Coronel Troncoso no solo destacó el rol de los jóvenes, sino que visibilizó el pilar fundamental que representan sus padres.
Reconoció que detrás de un alumno de excelencia hay un hogar sólido que apoya y contiene. Instó con firmeza a los premiados a no bajar los brazos y a seguir utilizando estas instancias como un trampolín para sus futuros proyectos personales y profesionales.
Mientras que el coordinador regional de Bienestar Social y Calidad de Vida, sargento primero, Raúl Sepúlveda, entregó el saludo de la jefa de Bienestar Social, quien manifestó las felicitaciones para cada uno de los premiados en esta oportunidad. “Estos premios simbolizan el esfuerzo y dedicación de cada uno por lo cual los felicitamos e instamos a seguir buscando logros y metas que fortalecen su propio futuro”, dijo.
La jornada concluyó con una fotografía oficial junto a las autoridades donde las sonrisas de los 18 jóvenes y sus familias inmortalizaron un día redondo.
Con este hito, el Departamento de Bienestar Social y Calidad de Vida demuestra que su labor va mucho más allá de la gestión interna: se trata de construir comunidad, de humanizar los espacios de trabajo y de recordar a su personal que, cuando un hijo brilla, toda la institución celebra.
La tarea para estos 18 jóvenes ahora continúa en las aulas y en las canchas, con la certeza de que su esfuerzo nunca pasa inadvertido.

